A cualquier hora del día, mires donde mires, te cruzas con un rodaje, un ensayo o alguien negociando por material. La escuela es un microecosistema con vida propia donde aprendes constantemente solo con caminar por los pasillos. Así se ve un día cualquiera.
Si te das una vuelta por los pasillos, lo primero que vas a ver son las paredes empapeladas con pósters de Star Wars, Jurassic Park, Juego de Tronos o La Casa de Papel. Y no es por decorar la escuela. Están ahí porque en los créditos de esas producciones hay nombres de nuestros exalumnos. Es nuestro recordatorio diario de que la industria no queda tan lejos, sigue trabajando.
Pero bajando a la realidad, los pasillos son rock and roll. Los sofás siempre están llenos de gente con el portátil ardiendo, rezando para que el Premiere exporte el trabajo a cinco minutos de que cierre la entrega. Es el sitio donde te cruzas para hablar de la película que visteis ayer, intentas terminar a última hora el trabajo que te falta o donde te tiras a descansar después de doce horas de plató.
La biblioteca del campus, solo que en lugar de sacar libros, aquí vienes a cargar con cámaras, ópticas, focos y trípodes que valen más que tu coche. Te harás íntimo amigo del encargado del material, harás guardia esperando a que el grupo de la mañana devuelva a tiempo ese objetivo de 35mm que necesitas, y celebrarás como una victoria cuando consigas llevarte el equipo exacto que querías.
Bienvenido a la sala de máquinas. Aquí es donde las piezas encajan, donde los proyectos se vuelven reales y donde vas a descubrir que el cine, más que de cámaras, va de las horas que pasas compartiendo el caos con los demás.
Los platós son el sitio donde esas ideas locas que tuviste en el pasillo empiezan a coger forma de verdad. Prepárate para pasar horas encerrado entre paredes que han visto de todo, donde te vas a enfadar porque la luz no entra como quieres y te vas a reír con tu equipo tras diez tomas falsas. Y una vez consigues construir eso que ni tú mismo imaginabas, toca encerrarse en las salas de edición y sonido para terminar de cocinar el plato: horas a oscuras puliendo cada frame, aprendiendo de tus errores y, sobre todo, del talento de los que tienes al lado.
¡Por fin! Llega el momento de vestirse de gala. La adrenalina del rodaje se transforma en la emoción del estreno. Es el día de disfrutar de las proyecciones en pantalla grande, las risas en los eventos y el roce directo con los profesionales de la industria.
Es la recompensa final: escuchar discursos que inspiran y, sobre todo, celebrar el trabajo bien hecho con el equipo que te ha acompañado en las trincheras. Desde nuestra propia sala de cine hasta el Festival de Sitges o la gala de los Goya, aquí es donde empieza la verdadera proyección de tu talento.
Conoce a los exalumnos que hoy son referentes y lideran la industria audiovisual a nivel nacional e internacional. Directores, guionistas y técnicos que un día pelearon en estos mismos pasillos y que demuestran que el talento de esta escuela no tiene techo.