Laia Casanovas y Oriol Maymó, Alumni, nominados a los Oscars

23.01.26 - Escuela,

Entrevista de Philipp Engel

Oriol Maymó, alumni ESCAC: las aventuras de un productor todoterreno

De Buried a [Rec], de Pubertad a Sirât, la trayectoria de Oriol Maymó es la de un productor que entiende el cine como una aventura colectiva, creativa y profundamente humana. Antiguo alumno de la ESCAC, Maymó es hoy uno de los productores más relevantes del panorama audiovisual catalán y un ejemplo claro del talento que surge de la escuela y se proyecta al mundo.

Desde 2006, está al frente de su propia productora, Corte y Confección de Películas, aunque acumula más de 25 años de experiencia participando en proyectos de gran impacto, tanto en cine como en series. A lo largo de su carrera ha trabajado con cineastas como Paco Plaza, Leticia Dolera u Oliver Laxe, y ha demostrado una capacidad singular para moverse entre distintas modalidades de producción sin perder nunca de vista la esencia creativa de cada proyecto.

De guion a producción (y sin perder el corazón)

Aunque entró en la ESCAC para estudiar guion, muy pronto empezó a interesarse por la producción. En aquellos primeros años de la escuela -cuando apenas existían un par de promociones-, pudo combinar ambas especialidades gracias a una formación flexible y a una comunidad que hoy reúne a nombres clave del cine español. Compañeros de clase como Mar Coll, Edu Grau o Sergi Pérez acabarían convirtiéndose en colaboradores habituales en su carrera profesional.

Para Maymó, la producción no es solo una cuestión de números y logística. “Me gusta trabajar la producción desde el estómago, desde el corazón”, afirma. Entender la esencia de una película, acompañar al director o directora en la toma de decisiones y asumir que hacer cine implica renunciar son, para él, partes fundamentales del proceso creativo.

Sirât, una aventura extrema

Ese compromiso creativo se refleja especialmente en Sirât, la ambiciosa película de Oliver Laxe que ha recorrido festivales internacionales y ha situado de nuevo el cine español en el foco internacional. Maymó asumió en este proyecto un doble rol como productor y director de producción, implicándose directamente en un rodaje de enorme complejidad técnica y logística.

Desde la recreación de una rave real con colectivos auténticos hasta los rodajes en localizaciones de España y Marruecos, Sirât exigió decisiones constantes para equilibrar realismo, seguridad y viabilidad. El resultado es una película intensa, sensorial y arriesgada, que demuestra hasta qué punto la producción puede ser también un espacio de creación.

Comunidad ESCAC, dentro y fuera del set

Uno de los valores que Maymó reivindica con más fuerza es el trabajo en comunidad, un rasgo que conecta directamente con su paso por la ESCAC. En Sirât, esa comunidad se hace especialmente visible gracias a la participación de varios alumni de la escuela en puestos clave del equipo técnico.

Entre ellos destacan Lluís Rivera, responsable de los efectos especiales; Quim Vives, fotógrafo fijo; y Laia Ateca, directora de arte. Sus trayectorias consolidan la presencia del talento ESCAC en producciones de alto nivel y refuerzan la idea de una red profesional que se construye desde la escuela y se mantiene a lo largo del tiempo.

 

Laia Casanovas, alumni ESCAC: el muro del sonido de Sirât

El sonido es el gran protagonista de Sirât, la película de Oliver Laxe que ha recorrido los principales festivales internacionales y ha situado de nuevo el cine español en el centro del mapa. Detrás de ese diseño sonoro tan físico como emocional está Laia Casanovas, alumni de la ESCAC y una de las profesionales más destacadas del sonido cinematográfico actual.

Ganadora del Premio EFA al Mejor Sonido y nominada a los Premios Goya, Casanovas firma en Sirât un trabajo que va mucho más allá del acompañamiento narrativo: el sonido construye el viaje, la tensión y la experiencia sensorial de la película.

Del aula al cine internacional

Tras formarse en la ESCAC, Laia Casanovas fundó junto a Oriol Donat, también exalumno de la escuela, el estudio Lima Limón, especializado en diseño y postproducción de sonido. Desde entonces ha trabajado en proyectos de gran relevancia, colaborando con cineastas como Pedro Almodóvar (Madres paralelas), los Javis o Marta Díaz de Lope Díaz, con quien mantiene una estrecha relación profesional.

Su trayectoria la ha llevado a participar en producciones cada vez más ambiciosas, consolidando una forma de trabajar que combina rigor técnico, sensibilidad artística y una escucha atenta del relato.

El sonido como experiencia sensorial

En Sirât, el diseño de sonido parte de una premisa clara: construir una experiencia física y emocional. La película apenas tiene diálogos, lo que convierte al sonido en una herramienta narrativa esencial. Desde el impacto inicial de las raves hasta el silencio extremo del desierto, el paisaje sonoro evoluciona acompañando el viaje exterior e interior de los personajes.

Altavoces gigantes, motores de camiones, viento, vibraciones y silencios se articulan para generar una auténtica montaña rusa sensorial. Nada es casual: cada textura sonora está pensada para evocar emociones de forma casi subliminal, guiando al espectador a través de un relato que transita entre lo documental, lo introspectivo y lo filosófico.

Trabajo en equipo y ADN ESCAC

El proyecto de Sirât es también un ejemplo del fuerte vínculo que une a los profesionales formados en la ESCAC. Buena parte del equipo de postproducción de sonido de la película está formado por antiguos alumnos de la escuela, reflejo de una red profesional que se construye desde las aulas y se mantiene viva a lo largo del tiempo.

Para Casanovas, esa comunidad es clave: la confianza, el lenguaje compartido y la forma de entender el cine facilitan procesos creativos complejos y exigentes como el de Sirât. Además, Laia mantiene una relación constante con la escuela, regresando para impartir talleres y compartir su experiencia con las nuevas generaciones.

Un reconocimiento que marca un hito

El reconocimiento internacional a Sirât ha supuesto un punto de inflexión en la carrera de Laia Casanovas. Tras el Premio EFA y las nominaciones a los Goya, su nombre se consolida como una referencia en el ámbito del sonido cinematográfico europeo, demostrando que el talento formado en la ESCAC tiene una proyección global.

Una trayectoria construida a base de sensibilidad, técnica y muchas horas de escucha, que confirma que, en el cine, casi todo lo que oímos ha sido creado para hacernos sentir.

 

¡Muchas felicidades y mucha suerte!

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